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Deslocalización Tecnológica (El Blog Salmon)

  • Thursday, 18 June 2020 06:41

Los países desarrollados llevan décadas deslocalizando cadenas de suministro enteras a países de costes laborales un orden de magnitud por debajo de los occidentales, pero también bajo paraguas de poder foráneo que poco van a salvaguardar nuestros intereses nacionales.

La sangrante y mortífera incapacidad de muchos gobiernos para abastecer sus mercados nacionales de vital material sanitario durante la pandemia, ha devuelto a primera línea de fuego de la guerra desglobalizadora el tema de la pérdida de tejido manufacturero. ¡El tema no era tanto los costes, sino como mantener una capacidad de producción autónoma!

Hace cerca de una década que desde estas líneas advertimos de la dañina deslocalización que estaba ya asolando Occidente, en aquel artículo con título “El capitalismo contiene la semilla de su propia autodestrucción. Ya en aquel momento, y también en diversas ocasiones desde entonces, les venimos advirtiendo de las fatales consecuencias que esa corriente socioeconómica iba a acabar teniendo, no sólo sobre nuestro tejido productivo, sino también sobre nuestro propio estado del bienestar y sobre toda nuestra socioeconomía en su conjunto. Así, habría destrucción de empleo, pérdida de riqueza, propagación de culturas corporativas extractivas y que no fomentan el progreso, muchos ciudadanos que dependerían de meras dádivas paliativas (que no preventivas), y finalmente surgimiento de un descontento social que correría como la pólvora. Sustituyan el tiempo condicional de las frases anteriores por el presente simple, y habrán viajado en un abrir y cerrar de ojos hasta nuestro actual y convulso 2020.

Y en medio de este ya de por sí muy sombrio panorama, ha irrumpido con fuerza el Coronavirus, habiendo sido la gota que ha colmado el vaso, y así está suponiendo tan sólo un (potente) potenciador de amargo sabor del ya de por sí explosivo cóctel, que amenaza con acabar de hacer saltar todo por los aires. Tampoco ha sido un proceso espontáneo y que “haya surgido” por sí mismo, al calor de las fallas del modelo, de la avaricia y poca visión de futuro que ha propiciado tan anárquicamente y sin ninguna planificación que las empresas se fuguen tan cortoplacistamente, buscando costes (y derechos) laborales exiguos. No obstante, todo el proceso y sus responsabilidades son muy complejos, empezando por la innacción (o incluso complacencia) de nuestros politicos, pasando por todos esos ciudadanos que se volcaron en comprar ya casi todo "made in China" para ahorrarse unos Euros, y finalmente con esas cortoplacistas empresas deslocalizadoras, que han acabado inmiscuidas en las viscerales guerras comerciales chino-estadounidenses (ya globales) que ellas mismas propiciaron; y al calor de todo este convulso escenario, es todo este conjunto ornamental lo que ha inducido en nuestras sociedades el estado en el que estamos actualmente. Pero aquí falta la guinda de este cóctel de nitroglicerina, y que no es otra sino esa siempre despiadada propaganda (también económica) sobre la que tanto les hemos escrito. La propaganda ha hecho presa en la víctima ya herida, y no ha dudado en tratar de aprovecharse y potenciar todo lo anterior para conseguir por fin desgarrarnos y que nos autodestruyamos enfrentándonos tan agresivamente unos contra otros.

Pero aquí estamos, tenemos lo que tenemos, y una parte nos la merecemos por (des)méritos propios, porque aquella deslocalización algunos la veían hasta “beneficiosa”, y “gracias” a ella podían comprar productos por unos pocos Euros, sin querer ver que eran un podrido fruto de la explotación de terceros en condiciones laborales lamentables, y que además transferían nuestro poder socioeconómico hacia terceros países. Un poder que ahora esos países no dudan en ejercerlo contra nosotros mismos, y a los que poco les importa (hasta cierto punto) nuestro devenir más allá de que les sigamos comprando sus productos, aunque a la vez tratan de balcanizar nuestras sociedades. Sus tácticas más básicas pasan por abrir cuantas más (y más profundas) simas sociales les sea posible, y provocar enfrentamientos viscerales en todo tema que quede a su alcance. Y en este proceso en el que la deslocalización sólo fue el origen de todo, tenemos que en concreto la deslocalización tecnológica fue la más suicida de todas, puesto que es precisamente la tecnología lo que está trayendo el poder económico y social del futuro.

Sí, el 1984 de Orwell y aquel visionario “La fuerza está en la ignorancia” ante los que les alertamos hace también casi una década, y que para mayor nivel de concreción incluso les dijimos que vendrían de la mano de las redes sociales, vemos hoy en día cómo toman forma corpórea en esa desinformación y esa guerra ciber-social que son el campo de batalla actual más encarnizado. Y desde sus inicios, esa guerra ciber-social no nos ha dado ni un solo respiro; es más, al contrario: sólo va in crescendo, y se está cebado con nosotros aprovechándose despiadadamente incluso de la desgracia de tener muertos de la pandemia aún calientes sobre la mesa. Esa guerra ciber-social nos está apretando al cuello la soga que nosotros mismos regalamos dicharacheramente con la deslocalización tecnológica, ya que buena parte de nuestros cimientos tecnológicos (y por ende socioeconómicos) ya escapa mayormente a nuestro control. Blog más completo en: https://www.elblogsalmon.com/economia/deslocalizacion-tecnologica-talon-aquiles-occidente-tambien-lucha-coronavirus

  • Last modified on Thursday, 18 June 2020 06:58